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Choosing a Service Format That Actually Fits
Cómo redactar acuerdos de no divulgación efectivos
Las cláusulas de confidencialidad son el pilar de cualquier negociación internacional. Sin una redacción precisa, la protección de la información sensible puede desvanecerse en cuanto surge un conflicto. Este artículo examina los elementos esenciales que todo abogado corporativo debe considerar al redactar un acuerdo de no divulgación (NDA) en operaciones transfronterizas.
Definición de información confidencial
El primer desafío es delimitar qué se considera información confidencial. En contratos internacionales, la definición debe ser lo suficientemente amplia para cubrir datos técnicos, financieros y comerciales, pero sin caer en vaguedades que la vuelvan inaplicable. Recomendamos incluir una lista ejemplificativa y excluir expresamente la información que ya es de dominio público o que el receptor pueda demostrar que conocía previamente.
Duración de la obligación
La vigencia de la confidencialidad varía según la jurisdicción y el sector. Mientras que en Argentina los plazos suelen oscilar entre tres y cinco años, en Brasil es común extenderlos hasta diez años para secretos industriales. El redactor debe evaluar el ciclo de vida del negocio y la sensibilidad de la información para fijar un término razonable, recordando que plazos excesivamente largos pueden ser declarados nulos por los tribunales.
Excepciones permitidas
Toda cláusula de confidencialidad debe contemplar excepciones: divulgaciones requeridas por ley, órdenes judiciales o regulatorias, y comunicaciones a asesores legales y financieros sujetos a deber de reserva. En el ámbito andino, la normativa de la Comunidad Andina exige además notificar a la otra parte antes de cualquier divulgación obligatoria, para que pueda buscar una medida cautelar.
Jurisdicción y ley aplicable
La elección del foro es crítica. Un contrato entre una empresa argentina y una mexicana puede optar por la ley de Nueva York o la de Inglaterra, pero el costo de un litigio en esas jurisdicciones puede ser prohibitivo. Una alternativa práctica es someter el NDA a la ley del país del revelante y elegir arbitraje en la Cámara de Comercio Internacional (CCI) con sede en Buenos Aires o São Paulo.
Errores comunes que invalidan la protección
Entre los errores más frecuentes están: no definir con claridad el propósito de la divulgación, omitir la obligación de devolver o destruir la información al término del acuerdo, y no incluir una cláusula de confidencialidad para los empleados y subcontratistas del receptor. Cada uno de estos descuidos puede ser explotado en un litigio para desvirtuar la responsabilidad.
La redacción de un NDA internacional exige conocimiento de las legislaciones locales y de las prácticas comerciales del sector. Un acuerdo bien estructurado no solo protege la información, sino que genera confianza entre las partes y facilita la negociación de contratos más complejos.